La fitoterapia también estudia la mejor manera de extraer el principio activo de cada planta, de tal manera que guarde sus propiedades y no se vean alteradas, así que dependiendo de la planta, del principio activo y su composición química, será recomendada una preparación u otra.

 

Mediante la utilización terapéutica de plantas podremos prevenir o aliviar una patología leve o moderada, de una forma natural y poco agresiva para nuestro organismo y con menos efectos secundarios. Esto no significa que muchas plantas no tengan poderes y efectos extraordinarios y/o peligrosos, ya que muchas drogas, venenos y productos tóxicos son de origen natural.

 

Todas estos preparados se llaman Tisanas, y se clasifican en 4 grupos principales:

 

Infusión: se realiza con las hojas o flores de la planta, agua hirviendo y unos minutos de reposo.
Decocción: se realiza con las raíces o corteza de la planta, y el mismo procedimiento que la infusión.
Maceración: se utiliza tanto para cortezas, raíces, flores u hojas. Se deben dejar en remojo en agua fría entre 6 y 12 horas, así se evita dañar los principios activos que son sensibles al calor.
Cataplasmas:es el resultado de mezclar el resultado de una maceración con harina, se envuelve la "crema" caliente en gasas y se deja reposar en la zona del cuerpo afectada hasta que se enfría.

Tisanas preventivas